Durante décadas, la medicina buscó el infarto equivocado.   El Síndrome de Yentl

Si alguien te pide que imagines a una persona sufriendo un infarto, probablemente piensas en un hombre de mediana edad con dolor en el pecho y el brazo.  Esa imagen, tan común que la hemos visto mil veces en películas y campañas de salud, es uno de los sesgos más costosos de la medicina moderna. 

Pero en muchas mujeres, un infarto no se presenta de esa manera.

Y durante décadas, esa diferencia mató a mujeres que llegaron a urgencias con síntomas que los médicos no reconocieron como un infarto , porque el manual decía que un infarto se veía diferente. 

Un nombre para algo que existía desde antes

En 1991, la doctora Bernadine Healy, primera mujer directora de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, publicó un artículo en el New England Journal of Medicine.  En él documentó algo que la comunidad médica sabía pero no había nombrado formalmente: las mujeres con enfermedades cardiovasculares recibían diagnósticos y tratamientos diferentes a los hombres, incluso cuando presentaban condiciones idénticas. 

Lo llamó Síndrome de Yentl , en referencia a la película de Barbra Streisand en que la protagonista debe hacerse pasar por hombre para recibir la misma educación que cualquier estudiante. 

La analogía era directa: para recibir el mismo diagnóstico y tratamiento que un hombre, una mujer con enfermedad cardiovascular tenía que demostrar primero que sus síntomas coincidían con los masculinos.  Si no lo hacían, era diagnosticada con ansiedad, estrés o problemas digestivos , y enviada a casa. 

Por qué los síntomas eran diferentes

Los síntomas clásicos de un infarto, dolor en el pecho que irradia al brazo izquierdo, presión intensa, sudoración, fueron identificados y descritos en estudios realizados principalmente con hombres.  Durante décadas, esos estudios definieron el estándar de diagnóstico. 

Los síntomas más frecuentes en mujeres son distintos: náuseas, fatiga intensa, dolor en la mandíbula o en la espalda, sensación de malestar difuso.  Síntomas que, sin el contexto correcto, se confunden fácilmente con otras condiciones , especialmente con ansiedad. 

El resultado fue que las mujeres que llegaban con un infarto en curso eran frecuentemente subdiagnosticadas o directamente enviadas a casa.  Según datos documentados, los hombres con esos síntomas tardaban en promedio 16 horas en ser diagnosticados.  Las mujeres tardaban significativamente más , si es que llegaban a ser diagnosticadas. 

Las consecuencias en números

Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de pérdida de vida en mujeres a nivel mundial. Sin embargo, durante décadas fueron consideradas una "enfermedad de hombres" tanto en el imaginario médico como en la investigación.

En el continente americano, incluyendo América del Norte, Central y del Sur, las enfermedades cardiovasculares son la causa principal de fallecimiento en prácticamente todos los países de la región, con una tasa de 118.3 casos por cada 100.000 mujeres. En Europa representan el 49% de los casos fatales en mujeres, frente al 40% en hombres.

Es decir, afectan más a mujeres. Pero durante décadas se estudiaron, diagnosticaron y trataron con parámetros construidos principalmente a partir de estudios en hombres.

La investigación de Healy también documentó que las mujeres hospitalizadas con dolor torácico recibían significativamente menos procedimientos diagnósticos y terapéuticos que los hombres con los mismos síntomas.

Fuentes:

  1. PAHO — NCDs at a Glance 2025 — Pan American Health Organization, marzo 2025.

  2. Nichols M. et al. — Cardiovascular disease in Europe: epidemiological update 2016 — European Heart Journal. doi: 10.1093/eurheartj/ehu299

Lo que está cambiando

A partir del trabajo de Bernadine Healy y de investigaciones posteriores, la medicina ha empezado a incorporar protocolos de diagnóstico diferenciados. Algunos hospitales ya cuentan con guías específicas para reconocer los síntomas de infarto en mujeres, y la formación médica ha comenzado a incluir estas diferencias biológicas. Sin embargo, el cambio es gradual y, en muchos sistemas de salud, especialmente en Latinoamérica, los protocolos todavía no reflejan todo el conocimiento disponible.

El Síndrome de Yentl marcó un punto de inflexión. Recordó a la comunidad científica que hombres y mujeres pueden manifestar una misma enfermedad de forma diferente, y que comprender esas diferencias permite desarrollar diagnósticos y tratamientos más precisos para todos. 

Hombres y mujeres pueden manifestar una misma enfermedad de forma diferente. Reconocer esas diferencias no divide la medicina; la hace más precisa. Ese es el legado del Síndrome de Yentl. 

Lo más valioso de esta historia no es solo lo que revela sobre la medicina. También muestra cómo avanza el conocimiento: cuando la investigación incorpora nuevas preguntas y estudia realidades que antes habían pasado desapercibidas, la ciencia se vuelve más completa. Y eso beneficia a todas las personas.

FUENTES

Bernadine Healy, MD - "The Yentl Syndrome" - The New England Journal of Medicine, 1991. El artículo original donde se acuña y documenta el término.

Organización Mundial de la Salud (OMS) - Global Health Estimates - Datos sobre enfermedades cardiovasculares como primera causa de muerte en mujeres a nivel mundial.

European Heart Journal - Estadísticas sobre mortalidad cardiovascular diferenciada por sexo en Europa (33.6% mujeres vs 26.7% hombres).

Shaw, L.J. et al. - "Insights from the WISE Study" - Journal of the American College of Cardiology, 2006. Investigación sobre diferencias en diagnóstico y tratamiento cardiovascular entre hombres y mujeres.

Escrito por Patricia Caguana

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