El maniquí de choque siempre fue un hombre. Y eso tuvo consecuencias reales para la seguridad de las mujeres.
Desde 1949, la industria automotriz ha usado maniquíes de prueba de choque para evaluar la seguridad de los vehículos. Estos maniquíes, llenos de sensores, simulan lo que le ocurriría al cuerpo humano en un accidente.
Durante más de 70 años, ese cuerpo humano de referencia fue siempre el mismo: un hombre de 1. 77 metros y 76 kilogramos.
El resultado es un número que vale la pena detenerse a leer: las mujeres tienen un 73% más de probabilidades de sufrir lesiones graves que los hombres en un choque frontal idéntico.
No porque los cuerpos femeninos sean más frágiles. Sino porque los autos se diseñaron durante décadas para proteger un cuerpo que no era el suyo.
El maniquí que representaba a la mitad del mundo
Cuando la industria necesitó un maniquí femenino, no diseñó uno nuevo. Simplemente redujo el tamaño del modelo masculino. El resultado era un maniquí con la estatura y el peso aproximado de una niña de 12 años, aproximadamente 1. 50 metros y 49 kilogramos, que no representaba la estructura corporal, la distribución muscular ni el comportamiento articular de una mujer adulta.
Además, en muchos tests federales de Estados Unidos, ese maniquí reducido se colocaba solo en el asiento del pasajero. El asiento del conductor quedaba reservado exclusivamente para el maniquí masculino, Aunque millones de mujeres también estaban al volante.
Lo que los datos mostraron cuando alguien empezó a preguntar
La investigadora sueca Astrid Linder, directora de seguridad vial del Instituto Nacional de Investigación de Transporte y Carreteras de Suecia, fue una de las primeras en documentar sistemáticamente la brecha. Su conclusión fue directa: los cuerpos femeninos responden físicamente de manera diferente en un accidente. Son más bajos, más livianos, tienen diferentes fortalezas musculares y una estructura ósea distinta. Un maniquí reducido del modelo masculino no captura ninguna de esas diferencias.
Los datos lo confirman: además del 73% mayor riesgo de lesión grave, las mujeres conductoras y pasajeras delanteras tienen un 17% más de probabilidades de morir en las mismas condiciones de accidente que un hombre.
En 2022, el equipo de Linder presentó el primer maniquí femenino real diseñado con las proporciones de una mujer promedio: 1. 62 metros y 62 kilogramos. No una versión reducida del masculino. Un modelo construido desde cero para representar un cuerpo femenino adulto.
El primer maniquí obligatorio , en 2027
En 2025, el Departamento de Transporte de Estados Unidos anunció el THOR-05F, el primer maniquí femenino avanzado de su historia. Será obligatorio en las pruebas de seguridad a partir de 2027.
Setenta y ocho años después de que se creara el primer crash test dummy.
Mientras tanto, ni Global NCAP ni Latin NCAP, los organismos que evalúan la seguridad vehicular en Latinoamérica, tienen todavía un maniquí femenino en sus tests oficiales.
Lo que esto dice más allá de los autos
El crash test dummy es un ejemplo visible de algo que ocurrió en muchos campos: cuando el estándar de referencia es siempre el mismo cuerpo, el mismo perfil, el mismo tipo de usuario, los diseños resultantes protegen bien a ese perfil y peor a todos los demás.
No fue necesariamente una decisión de exclusión, fue una consecuencia de asumir que un solo cuerpo podía representar a toda la población.
Y, a veces, las preguntas que no hacemos también terminan teniendo consecuencias.
Las mujeres tienen un 73% más de probabilidades de lesión grave en un choque frontal idéntico al de un hombre. No porque sean más frágiles. Porque el auto fue diseñado para otro cuerpo.
Escrito por Patricia Caguana

