Alice Ball: La química de 23 años que resolvió lo que la medicina no había podido en siglos.

En 1915, la lepra, la enfermedad de Hansen, llevaba miles de años afectando a la humanidad sin que nadie hubiera encontrado un tratamiento efectivo. Los enfermos eran aislados, estigmatizados, enviados a colonias donde se esperaba que permanecieran de por vida.

Ese año, una química de 23 años en Hawái resolvió el problema.

Su nombre era Alice Ball y casi nadie lo sabe.

Quién era Alice Ball

Alice Augusta Ball nació el 24 de julio de 1892 en Seattle. Estudió química farmacéutica en la Universidad de Washington y luego se mudó a Hawái, donde en 1915 se convirtió en la primera mujer y la primera afroamericana en obtener un máster en química en la Universidad de Hawái. La universidad también la contrató como instructora , la primera mujer y la primera afroamericana en ese cargo.

Tenía 23 años.

Ese mismo año, el doctor Harry Hollmann, que trabajaba en el hospital de Kalihi especializado en pacientes con lepra, le pidió ayuda. El aceite del árbol chaulmoogra llevaba décadas usándose como posible tratamiento, pero era imposible de inyectar directamente , el cuerpo no lo absorbía bien. Nadie había logrado hacerlo soluble.

Alice lo logró.

El método Ball

Lo que Alice desarrolló fue un proceso para aislar los compuestos activos del aceite de chaulmoogra, los ésteres de etilo de sus ácidos grasos, y convertirlos en una solución inyectable que el torrente sanguíneo podía absorber. Era exactamente lo que la medicina necesitaba y no había podido hacer.

En 1918, tres años después de que Alice desarrollara el método, el hospital de Kalihi reportó que 79 pacientes habían sido dados de alta gracias a ese tratamiento. Siguió usándose como el estándar de la lepra hasta los años 40, cuando llegaron los primeros antibióticos.

Pero Alice no vio ninguno de esos resultados.

Lo que pasó después

Alice Ball murió el 31 de diciembre de 1916. Tenía 24 años. La causa exacta de su muerte no está completamente documentada , posiblemente tuberculosis, posiblemente exposición a productos químicos en el laboratorio.

Había muerto antes de publicar sus hallazgos.

Un año después, el presidente de la Universidad de Hawái, Arthur Dean, publicó los resultados del método y lo llamó el 'Método Dean'. Sin mencionar a Alice. Sin reconocer que el trabajo era de ella.

El doctor Hollmann, que había trabajado directamente con Alice, intentó dar crédito correcto en publicaciones posteriores. Pero durante décadas el trabajo fue conocido con el nombre equivocado.

No fue hasta el año 2000, 84 años después de su muerte, que la Universidad de Hawái le rindió homenaje oficial, colocando una placa conmemorativa en el único árbol de chaulmoogra del campus. Ese mismo año, el gobierno del estado de Hawái declaró el 29 de febrero como el Día de Alice Ball.

Lo que me queda de su historia

Alice Ball resolvió un problema en un año que médicos e investigadores no habían podido resolver en décadas. Lo hizo con 23 años, siendo la única mujer en su laboratorio, la única persona afroamericana en su posición académica, en una época en que ambas condiciones hacían casi invisible cualquier contribución.

Y aun así lo resolvió.

Su historia no es solo de injusticia, aunque la hay. Es de una científica que confió en su método, trabajó con rigor y produjo algo que cambió la vida de miles de personas. Que el reconocimiento tardara 84 años no cambia lo que hizo.

Resolvió en un año lo que la medicina no había podido en siglos. Murió a los 24. Y tardó 84 años en recibir crédito.

Escrito por Patricia Caguana


 
Siguiente
Siguiente

Cecilia Payne: La joven astrónoma que se atrevió a decir que todos estaban equivocados.