Cecilia Payne: La joven astrónoma que se atrevió a decir que todos estaban equivocados.

En 1925, una astrónoma de apenas 25 años se atrevió a decir que casi toda la comunidad científica estaba equivocada.  No era una provocación.  Era una conclusión basada en datos. 

Después de analizar miles de espectros estelares, llegó a una idea que cambiaría para siempre nuestra forma de entender el universo: el Sol, y prácticamente todas las estrellas, están formados principalmente por hidrógeno y helio, no por los mismos elementos que componen la Tierra. 

Era una afirmación tan radical para su época que el astrónomo más respetado del momento la presionó para que la retirara.  Y ella, en lugar de borrarla, añadió una nota al pie de su propia tesis diciendo que probablemente estaba equivocada. 

No estaba equivocada.  Y lo sabía. 

La pregunta que cambió la astronomía

Cecilia Payne nació en 1900 en Wendover, Inglaterra.  Estudió en Cambridge, pero la universidad no otorgaba títulos a mujeres en esa época, así que emigró a Estados Unidos para hacer su doctorado en el Observatorio de Harvard. 

Lo que encontró ahí fue una biblioteca de datos astronómicos enorme, miles de fotografías de espectros estelares, que otras mujeres habían catalogado durante años como 'computadoras humanas'.  Cecilia tomó esos datos y los analizó con una herramienta nueva: la ecuación de ionización del físico Meghnad Saha.  Y lo que vio la dejó sin palabras. 

Las líneas espectrales de las estrellas no correspondían a una composición similar a la Tierra.  Correspondían a hidrógeno, en una proporción un millón de veces mayor que cualquier metal.  El universo estaba hecho de algo completamente diferente a lo que todos asumían. 

La presión para callarse

Henry Norris Russell, el astrónomo más influyente de la Universidad de Princeton, revisó su tesis antes de la publicación.  Su veredicto fue claro: las conclusiones sobre el hidrógeno eran 'claramente imposibles'.  Le pidió que las retirara. 

Cecilia no las retiró.  Pero añadió esa nota al pie, diciendo que probablemente sus resultados eran erróneos, para proteger su carrera y sus posibilidades futuras en un campo donde las mujeres dependían de la aprobación masculina para existir. 

Cuatro años después, en 1929, Russell llegó a la misma conclusión que Cecilia usando métodos diferentes.  La reconoció en la publicación.  Pero el crédito principal del descubrimiento llevó durante décadas el nombre de él, no el de ella. 

Lo que ocurrió después

Cecilia Payne-Gaposchkin siguió trabajando en Harvard durante décadas.  En 1956, a los 56 años, se convirtió en la primera mujer en ser nombrada profesora titular del Departamento de Astronomía de Harvard.  No directora de un programa.  No investigadora invitada.  Profesora titular.  Un hecho que hoy suena normal y que en ese momento fue una excepción histórica. 

Su tesis doctoral de 1925 es considerada hoy 'la tesis doctoral más brillante jamás escrita en astronomía' según varios historiadores de la ciencia.  El descubrimiento que contiene, que el universo está compuesto principalmente de hidrógeno, es uno de los fundamentos de la astrofísica moderna. 

Lo que quedó después de todo

Hay algo en esta historia que me parece más importante que la injusticia.  Es el momento en que Cecilia supo que tenía razón, añadió la nota al pie para protegerse, y continuó trabajando.  No desde la resignación.  Desde la convicción de que la evidencia, eventualmente, habla sola. 

"La recompensa del joven científico es la emoción de ser la primera persona en la historia del mundo en ver algo o entender algo.

Cecilia Payne-Gaposchkin


Escrito por Patricia Caguana












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