Las mujeres que aprendieron a leer el mar

A primera hora de la mañana, antes de entrar al agua, una ama no decide su jornada mirando una aplicación meteorológica. Mira el mar.

Observa el viento. La corriente. El color del agua. La visibilidad. Sabe dónde suele crecer el abulón, dónde aparecen los erizos, qué zona ha sido pescada lo suficiente y cuál necesita tiempo. Después se coloca la máscara, el traje, las aletas y la boya. Baja a pulmón. Recolecta. Sube. Recupera el aire. Y vuelve a empezar.

En las costas de Toba y Shima, en la prefectura de Mie, Japón, este trabajo ha sido realizado por generaciones de mujeres conocidas como ama, una palabra que puede traducirse como “mujer del mar”.

No son personajes de una leyenda marina ni supervivientes intactas de otro tiempo. Son pescadoras. Y su oficio concentra una pregunta muy actual: qué ocurre con el conocimiento de un ecosistema cuando las personas que han aprendido a leerlo durante décadas comienzan a desaparecer.

Una práctica que viene de lejos

La historia de las ama suele resumirse con una cifra redonda: 3.000 años. La cifra tiene base, pero necesita contexto.

En Shirahama, un yacimiento arqueológico de Toba, se han encontrado conchas de abulón y herramientas relacionadas con la pesca que apuntan a una actividad de buceo de aproximadamente tres milenios de antigüedad. Eso no permite reconstruir una línea continua e idéntica de mujeres buceadoras desde entonces hasta hoy. Sí muestra que esta costa ha estado vinculada desde hace mucho tiempo a la recolección submarina de recursos marinos.[japan]

Las referencias escritas a las ama aparecen siglos después. El Man’yōshū, una colección de poesía japonesa compilada en el siglo VIII, las menciona. Durante el período Heian, entre los siglos VIII y XII, algunas buceadoras recolectaban productos marinos destinados a santuarios y a la corte imperial.[nautil]

Entre ese pasado y el presente hubo transformaciones profundas. Cambiaron las herramientas, los mercados, las reglas de pesca, las condiciones de trabajo y las relaciones entre turismo y oficio. Por eso no conviene imaginar a las ama como una tradición congelada. Lo extraordinario no es que todo haya permanecido igual, sino que una práctica ligada a esta costa haya logrado adaptarse durante tanto tiempo.

Bucear sin tanques

El gesto central del trabajo ama es simple de describir y difícil de realizar: entrar al mar sin tanque de oxígeno ni sistema de respiración autónoma, contener el aire, descender, recoger y volver a la superficie.

Pero “sin tanques” no significa “sin equipo”. Las ama contemporáneas pueden utilizar máscaras, trajes de neopreno, aletas, boyas, redes y herramientas manuales. La boya sirve también como señal de seguridad y como apoyo para transportar la captura.[nippon]

Según la temporada y las normas locales, recolectan abulones, erizos, pulpos, caracoles, ostras y algas. El abulón tiene un lugar especial en la economía y la cultura de Mie: sus conchas aparecen entre las evidencias arqueológicas de la zona y siguen siendo uno de los recursos más valorados de esta pesca.[japan]

Las inmersiones no son una competencia por llegar más profundo ni por permanecer más tiempo bajo el agua. El trabajo exige ritmo. Descender, observar, elegir qué recoger, regresar y recuperar la respiración. Una mala decisión puede ser peligrosa, pero también puede afectar el recurso del que depende la comunidad.

Por eso el oficio no consiste solo en tener resistencia física. Consiste en aprender a decidir.

Saber cuándo no pescar

La parte más difícil de contar sobre las ama no siempre se ve.

Una pescadora puede reconocer qué zonas conviene dejar descansar. Puede distinguir cambios en el fondo marino, en la temperatura del agua o en la presencia de ciertas especies. También trabaja dentro de temporadas, vedas y reglas locales que limitan qué puede extraerse y cuándo. En la región de Toba y Shima, la administración de los recursos marinos ha incluido restricciones estacionales y comunitarias destinadas a evitar la sobrepesca.[japan]

Este tipo de conocimiento se suele llamar tradicional o ancestral. Ambas palabras pueden sonar bonitas, pero dicen poco si no se explica qué significan en la práctica.

Aquí significa saber que un área de abulón no es una despensa inagotable. Significa conocer la diferencia entre recoger una captura posible hoy y permitir que haya pesca en los próximos años. Significa entender que el mar cambia, y que el oficio depende de observar esos cambios mejor que nadie.

Durante generaciones, ese aprendizaje ha circulado en familias y comunidades costeras. Algunas amas comenzaron jóvenes, acompañando a madres, abuelas o vecinas. Otras llegaron al oficio más tarde. Aiko Ōno, por ejemplo, se trasladó desde Tokio para iniciar su aprendizaje como ama en 2016 mediante un programa de Toba diseñado para atraer nuevas pescadoras.[nippon]

Ese detalle importa porque rompe otra idea cómoda: la tradición no depende únicamente de heredar un apellido. También depende de que exista una comunidad dispuesta a enseñar y una persona que pueda decidir quedarse.

Una economía hecha en el agua

Durante mucho tiempo, el buceo dio a las ama una forma propia de generar ingresos dentro de sus comunidades. Mientras otros trabajos marítimos estaban organizados alrededor de embarcaciones y redes masculinas, ellas construyeron una relación distinta con la costa: individual en el agua, pero conectada con reglas, mercados y familias en tierra.

No hay que idealizar esa economía. Ser ama nunca fue una vida sencilla ni necesariamente una vía de independencia completa para todas. La pesca depende del clima, de la salud del mar, de los precios y de la capacidad física de cada trabajadora. Hoy, muchas combinan el buceo con otros empleos, incluidos restaurantes, alojamientos o actividades turísticas.[nippon]

Pero tampoco conviene minimizar lo que esa pesca hizo posible. El trabajo de las ama permitió que muchas mujeres aportaran ingresos directos a sus hogares y mantuvieran una experiencia profesional específica, reconocida en sus comunidades.

Esa combinación, saber técnico, captura propia y presencia en la economía local, es parte de lo que hace a las ama tan interesantes. No porque fueran una excepción perfecta, sino porque obligan a mirar de otro modo el trabajo de las mujeres en las sociedades costeras japonesas.

El futuro no está garantizado

En 2017, Nippon.com informó que había alrededor de 2.000 ama en Japón, aproximadamente 1.000 de ellas en Mie. En 1956, la cifra nacional superaba las 17.000.[nippon]

Las estimaciones más recientes pueden variar según cómo se defina una ama activa y qué localidades se incluyan, pero la tendencia es clara: la población de pescadoras ha disminuido y su edad promedio ha aumentado. Mie sigue concentrando la comunidad más grande del país, aunque incluso allí la continuidad del oficio no está asegurada.[japan][nippon]

Es fácil narrar esto como una historia de “las últimas mujeres del mar”. Pero esa frase convierte a personas vivas en una despedida anticipada.

La pregunta más honesta es otra: ¿qué condiciones harían posible que una mujer joven eligiera este oficio hoy? No basta con admirar a las ama desde la costa. Harían falta recursos marinos saludables, ingresos suficientes, normas de pesca sostenibles, formación accesible y una comunidad que pueda transmitir lo que sabe.

Porque una ama de 70 años no guarda dentro de sí una versión romántica del pasado. Guarda décadas de observación: qué cambió en el agua, cuándo dejó de aparecer una especie, qué corriente anuncia mal tiempo, qué roca conviene no tocar.

Ese conocimiento no desaparece de golpe. Se pierde poco a poco, cada vez que nadie queda para aprenderlo.

Fuentes

  • Japan Heritage / Japan National Tourism Organization, “Meet the Ama Female Divers of Toba and Shima (Mie Pref.)”. Fuente institucional sobre la presencia de ama en Mie, la evidencia arqueológica de Shirahama, los recursos recolectados y las reglas de pesca locales.[japan]

  • Nippon.com, “Keeping the ‘Ama’ Tradition Alive in the Seas of Mie”. Reportaje sobre técnicas de trabajo, equipamiento, cifras históricas y recientes, condiciones laborales y programas de relevo generacional.[nippon]

  • Nautilus, “The Plight of Japan’s Ama Divers”. Contexto sobre las menciones históricas en el Man’yōshū, el envejecimiento de las comunidades ama y los desafíos contemporáneos del oficio.[nautil]

Fuentes de imagenes:

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