Tori Penso y Katia Itzel García: dos mujeres en el centro del campo más grande del mundo
El Mundial 2026 tiene 52 árbitros centrales. De esos 52, dos son mujeres.
Solo dos. En un torneo con 48 selecciones, 104 partidos y el ojo del mundo entero encima.
Una de ellas es Tori Penso, de Florida, 39 años. La otra es Katia Itzel García, de Ciudad de México, 33 años. Las dos llegaron ahí por la misma razón: porque FIFA las evaluó durante años y las consideró las mejores para el trabajo. No como cuota. Como mérito.
Eso me parece importante decirlo así, sin rodeos, porque cuando una trayectoria es tan sólida, el mérito debería ser suficiente explicación.
Lo que cada una construyó para llegar hasta ahí
Tori Penso lleva arbitrando desde los 16 años. Fue una de las primeras cuatro mujeres en arbitrar un partido de la MLS. En 2023 arbitró la final del Mundial Femenino, primera árbitro estadounidense en hacerlo. En septiembre del año pasado dirigió una Copa de EE.UU. con un equipo arbitral completamente femenino.
Katia Itzel García tiene 33 años y una carrera que no para. Obtuvo el badge FIFA en 2019. En 2024 se convirtió en la primera mujer en arbitrar un partido de la Liga MX masculina en veinte años. Arbitró los Juegos Olímpicos de París 2024. Recibió el Premio Nacional del Deporte en México. Y fue reconocida como la mejor árbitro de la CONCACAF.
Ninguna de las dos llegó de golpe. Las dos construyeron durante años una trayectoria tan consistente que terminó hablando por ellas.
Lo que me parece más interesante de todo esto
En México, cuando se anunció la designación de Katia, la reacción no fue celebración unánime. Fue debate. Algunos cuestionaron su capacidad. Y ahí está lo más revelador: Katia tiene más credenciales verificables que muchos árbitros masculinos que llegaron a un Mundial sin que nadie cuestionara su lugar. El debate no era sobre sus méritos, era sobre su género pero eso no la detuvo.
Pierluigi Collina, jefe de árbitros de FIFA, fue claro: los 52 seleccionados son los mejores del mundo, resultado de un proceso exhaustivo de evaluación. No hay asterisco. No hay cuota. Hay un proceso y ellas lo pasaron.
Lo que esto dice sobre construir credibilidad
Lo que admiro de Tori y de Katia no es que estén en el Mundial. Es cómo llegaron.
Las dos construyeron credibilidad durante años. Las dos sostuvieron estándares altísimos en una profesión donde las decisiones se toman en segundos y se analizan durante semanas. Las dos siguieron acumulando experiencia, partidos y resultados hasta llegar a un punto donde su presencia en el Mundial dejó de ser una posibilidad para convertirse en una consecuencia lógica.
Katia lo dijo mejor que nadie:
'Vamos a ir a matar. No hay otra forma.'
No como declaración de guerra. Como declaración de preparación.
Este mes, cuando empiece el Mundial, van a estar ahí. En el centro del campo más grande del mundo. Con el silbato. Con la responsabilidad. Y con años de preparación detrás de cada decisión que tomen.

